lunes, 23 de julio de 2007

EL PINCHAZO Y EL ZORRILLO

El día que dejamos el Calafate (por cierto, si vais alguna vez, no dudéis en quedaros en el albergue juvenil Hostel del Glaciar Libertador; tienen unas habitaciones dobles magníficas, nuevas, muy limpias, con cuarto de baño... ¡y muy baratas! Uno de los mejores sitios en los que nos hemos quedado, y además, te atienden muy bien)... Bueno, como íbamos diciendo, el día que dejamos el Calafate fue de lo más entretenido. Primero, pinchamos. Pero como hacía solecito y Simón es como un mecánico de Ferrari, la verdad es que no fue mucha aventura...
Lo que sí que fue la gran aventura fue encontrarnos con las mofetas (o zorrillo o zorrino, como la llaman aquí, o sorro meón, como la llaman en Costa Rica). A la primera, Paula le hizo una foto desde el coche porque
iba descalza y no se podía bajar a perseguirla, así que le pasó la cámara a Simón (que además, estaba en el lado bueno), porque la tía, en vez de salir huyendo, se ponía flamenca y se levantaba sobre las patas traseras mirando al coche desde en medio del carril. Luego se dio la vuelta y se fue hacia la cuneta levantando la cola amenazante... sin darse la más mínima prisa. Claro que para qué iba a correr, si Simón abrió la puerta del coche lo más lentamente posible, y luego la dejó escapar sin problemas (y eso que la mofeta iba a dos por hora...). Se ve que a alguien le temblaba, jeje...
Luego nos encontramos a otra y ahí ya Paula iba con zapatos y se lanzó como una loca detrás de ella(con Simón a tres metros repitiendo "Paula, Paula" cada vez que el bicho levantaba la cola). Pero no pasó nada. Se ve que no nos consideraba muy peligrosos (ni molestos). Eso sí, las fotos son desde MUCHO más cerca, jeje... (ver abajo)

Y bueno, ya os dejamos porque el autobús para Santiago sale en un poquito y hay que prepararse bien. 11 horitas... Os seguiremos contando cuando tengamos oportunidad.

domingo, 22 de julio de 2007

HACIENDO EL CANELO POR LA PATAGONIA

SIMÓN hace el canelo...

PAULA, también...

EL PERITO MORENO

Bueno, tal y como prometimos, aquí están las fotos del Perito Moreno, una de las cosas que más nos ha gustado del viaje por ahora...

Primero, el Perito Moreno. Como sabéis, es el glaciar más famoso del Parque Nacional de los Glaciares. Cuando llegamos, hacía un día nada más que regular. Además, Paula no iba muy convencida por varias razones:hacía un frío que pelaba con el cielo cubierto, el viaje en grupo, dependiendo del horario, los 200 glaciares que vimos el primer día...
La primera parte del paseo, que consistía en acercarse al glaciar en un barco, fue más de lo mismo. Pero luego nos soltaron en las pasarelas que hay en frente del glaciar, salió el sol y la hora y media que creímos que se nos haría eterna, se nos pasó volando. ¡¡Es impresionante!! Está todo en silencio y de repente se empiezan a oír los trozos que se desprenden por en medio del glaciar, que suenan como truenos. Eso te va dejando algo pillado, pero cuando se cae el primer trozo de la cara del Perito y ves la ola que se forma y la que se lía en general, te quedas enganchado del todo. Y te quedas mirando, recorriéndolo con la vista de un lado a otro, esperando a ver dónde se cae el siguiente cacho, y así se te pasa el tiempo sin que te des ni cuenta. Vaya rollo que os acabamos de marcar, pero bueno, esperamos que os hagáis una ligera idea, jeje.

viernes, 13 de julio de 2007

¡YA NO NOS CABEN LOS PANTALONES!

Desde la última vez que escribimos hemos recorrido medio país ¡y nos hemos comido el otro medio! Os escribimos desde Camarones, un pueblo chiquitito al lado del mar. Nos acabamos de zampar unos mejillones y unos pescaos y unas Quilmes y (Simón) una tarta de limón casera (un trozo, aunque le habría cabido entera).
Anoche dormirmos en Comodoro Rivadavia, la capital del petróleo, en el hotel de los magnates, jajajaja... Nuestro primer gran lujo. Pero no os creáis, que todo se compensa, pues la noche anterior dormimor en Puerto San Julián... Repito: Puerto San Julián. Por favor, memorizadlo bien por si venís alguna vez para saltároslo del tirón. Aunque hay un parque temático, "Via Lucis", muy interesante a la salida del pueblo... (Es coña, ¡ni se os ocurra!)

Pero vayamos por orden. Los últimos días en Villa La Angostura fueron estupendos. El kinesiólogo (fisio) de Simón nos sorprendió una mañana en la consulta tras una llamada de su mujer: “¡Hoy cenan en mi casa!”. Resultó que era uno de los amigos que tiene un tío de Paula aquí (como si eso no fuera ya bastante coincidencia…) y ni él ni nosotros teníamos ni idea tras una semana de tratamiento… (la rodilla de Simón mejora poco a poco). Esa fue la primera vez que probamos la carne en nuestro viaje, y desde entonces estamos haciéndonos unos expertos. Lo pasamos muy bien, de hecho nos sentimos como en casa con todo el grupo: Mariano, Maggie, Nico, Martina, Alicia, Cristina… ¡Esperamos repetir cuando lleguemos de vuelta a Villa La Angostura!
Palmamos 3 días en El Bolsón, pueblo rollético que en verano debe de ser precioso pero que en invierno es bastante gris. Teníamos reservada una cabaña que resultó estar cochambrosa (si alguien va por la zona, que evite cabañas “La Montaña”). Aguantamos la primera noche y nos escapamos a las cabañas “Los Teros”; allí nos recibió mucho mejor Nir, el dueño, y Simón se quedó prendado de Frida, una pastor alemán que estaba de lo más colgada. Pasamos un par de noches con la chimenea, muy a gustito.
Seguimos nuestro camino hacia Trevelin para allí cruzar la frontera a Chile. Nuestro plan de la Ruta 40 cambió ligeramente tras charlar en Bariloche con Ricky Holler (cada vez que decimos su nombre nos parece estar nombrando a un personaje de película de aventuras, tipo Indiana Jones o Han Solo...). Ricky es un amigo de Mariana (la del B&B) experto en viajes de este tipo y se conoce la zona del derecho y del revés. Nos recomendó que hiciésemos un trozo por Chile: el tramo de la carretera Austral que va desde Futaleufú a Chile Chico y pasa por la Selva Fría Valdiviana y rodea una gran parte del Lago Buenos Aires (llamado General Carrera en Chile). Nos encantó, a pesar de que no dejó de llover y de nevar (de ahí lo de la "selva fría") y de que los precios no tienen nada que ver con Argentina, ni los lugares en los que dormimos (bastante peor relación calidad-precio).
Tras reincorporarnos a la Ruta 40 (de nuevo en Argentina), pasamos nuestra noche más glamurosa hasta el momento en nuestra Ford Ecosport 4x4:
Cenamos unos huevos duros que Simón cocinó dentro del coche y nos fundimos media botella de tinto antes de meternos en nuestros maravillosos sacos de plumas. Afuera, -8º C. Dentro, 0º C. No hay más que ver las fotos para hacerse una idea; nótese la ventana congelada por el interior y la cara de horror de Paula, jeje… Por cierto, un par de recomendaciones para aquellos que tengan pensado viajar por esta zona:
1. Repostad cada vez que tengáis oportunidad, pues en algunos pueblos se acaba el combustible y no te pueden asegurar cuándo volverán a tener. Esto nos pasó en Bajo Caracoles ¡¡y tuvimos que viajar durante 4 horas a 40 km/h para ahorrar el máximo posible!!
2. Si tenéis una guía Lonely Planet y pretendéis usarla viajando en invierno, ya podéis meterle fuego tranquilamente; o mejor, guardadla para el viaje y así tenéis para una hoguera calentita cuando os quedéis en la calle porque los hoteles que la guía dice que están abiertos TODO EL AÑO y están en medio de ninguna parte, están cerrados a cal y canto

Por fin llegamos a El Chaltén.

Tuvimos muchísima suerte con el tiempo: 3 días de sol y poquísimo viento para disfrutar a gusto de la vista del Fitz Roy y el Cerro Torre en este pueblo que en invierno se vuelve fantasma, aunque es chulísimo. Dimos un par de paseos tranquilos a los miradores de ambos picos y nos encantaron, son impresionantes. Pasamos por El Calafate, pero eso os lo seguiremos contando en la siguiente entrada, porque nos echan del ordenador. Os dejamos algunas fotillos, eso sí, de la parejita feliz en la laguna Onelli, en el catamarán del ganado turístico (hasta ahora habíamos tenido muy buena suerte en nuestra huída de la temporada alta, pero nada dura eternamente) que te lleva a ver varios glaciares: el Upsala, el Spegazzini y otros cuantos que se ven desde la laguna Onelli... Lo que más nos gustó fueron los témpanos celestes que flotaban a la deriva por el lago. El PeritoMoreno y la historia de la mofeta, para la próxima.
Por el momento, esto es todo. Que seguimos desayunando bien, comiendo bien y cenando mejor. ¡¡Las fotos de Honduras serán de hombros para arriba!! Y nos seguimos acordando de todos los que habéis participado para que podamos estar pegándonos este pedazo de viaje.

martes, 26 de junio de 2007

DESDE ARGENTINA CON AMOR (¡Y DULCE DE LECHE!)

¡Ya estamos aquí! De hecho, llevamos 10 días, aunque parece que llegamos ayer. Empezamos a creer que 30 días van a ser pocos para Argentina, aunque nuestros cuerpos agradecerán que nos vayamos a Honduras antes de que no nos quepan los trajes de baño (que, por otra parte, tendría fácil solución). ¡¡No os imagináis cómo se come de bien aquí!! Y aún no hemos empezado con la carne... No podemos decir lo mismo del dulce de leche... ejem...

El Bed & Breakfast de Mariana, Chez Marianne, es un pasón. ¡¡Estamos muy bien cuidados!! Son un encanto y desayunamos durante horas todos los días (¡viendo colibríes por la ventana! Aún no hay foto...).
Nada más llegar, empezó a caer nieve y no ha parado hasta hace un par de días.

Esto es precioso. Ayer dimos nuestro primer paseo hasta el mirador del Belvedere, una de las tres montañas que hay a la espalda de Villa la Angostura, y fue alucinante. La rodilla de Simón está bastante mejor (gracias en parte a Mariano, el "kinesiólogo") así que no tuvimos problema. La nieve nos llegaba hasta la ingle y tuvimos que abrir huella durante 3 horas, pero mereció la pena: El paseo discurría por un camino umbrío de bosque de coihue (un árbol gigante con una peligrosa tendencia a caerse en cuanto sopla el viento debido a sus raíces poco profundas), de modo que cuando llegamos al mirador, al paisaje im-pre-sio-nan-te se sumó el factor sorpresa, porque hasta ese momento no habíamos visto más que bosque (y nieve, musha nieve).
Echamos de menos a Coco (unos más que otras, jeje), pero en el paseo se nos acoplaron un par de perrillos muy alegres que, cuando no se nos cruzaban pisándonos los pies, nos esperaban tumbados sobre la nieve en un recodo del camino (cosa que Coco no ha hecho en su vida). Una vez arriba, disfrutamos del solecito y de las vistas comiéndonos unos sándwiches y bebiendo un poco de vino argentino (unas más que otros, a juzgar por la bajada, jeje...). Como dirían por aquí, el día estuvo "esteeee... ¡espectacular!".

¿Y qué más? Simón ya ha aprendido a conducir por carriles de nieve y barro (no hay nada como unas buenas cubiertas de nieve, ¡el coche importa menos!), y Paula ya ha conseguido atascarlo en una mini cuesta (se ve que conduce de la misma manera que hace footing: ¡como la abuela de Rocky!)...
El jueves comenzamos la bajada hacia el Sur en nuestro 4X4; escribimos esto mientras grabamos unos cds para el camino. No sabemos cuándo podremos dar señales, pero intentaremos manteneros informados (sin estresarnos, ¿eh?, que viajar cansa mucho...).

¡¡Gracias a todos por la parte que os toca!! Os alegrará saber que nos acordamos de vosotros a menudo (sobre todo de los solteros/as, porque aquí el personal está que no veas...).

¡¡Un abrazo muy fuerte desde la Patagonia!!

lunes, 7 de mayo de 2007

viernes, 4 de mayo de 2007

DESPEDIDA DE PAULA

En Zahara y por el río Barbate...

DESPEDIDA DE SIMÓN

En el Maguillo...

PERO, ¿POR QUÉ OS LO CONTAMOS?


Efectivamente, nos vamos de viaje... unos días, jeje... ¡Pero antes esperamos veros a todos arrastrandoos por el suelo en la boa, el sábado 16 de junio por la tarde, en Jerez!
Bueno, la razón de este blog no es otra que haceros partícipes de nuestros planes, por si alguno quiere hacernos un regalillo y no se le ocurre nada. Si ese es el caso y hay tiempo y ganas, echándole un vistazo a la entrada "Se han condenado" se hará cargo rápidamente de la situación. Si además quiere saber qué pensamos hacer con su regalo, que se lea las dos siguientes, "Viaje. 1ª Parte: Argentina (vía Chile)" y "Viaje. 2ª Parte: Utila (Honduras)".
Cualquier sugerencia sobre el viaje es bienvenida, que sabemos que algunos ya habéis estado por allí...

A TODOS LOS ANÓNIMOS ...

...que dejan comentarios en el blog: ¿Quiénes sois? ¿Por qué no sus mostráis? No, en serio, que ya sois unos cuantos... ¡¡Dad la cara, cobardes!! Jajaja...
En cuanto a la pregunta sobre el número de cuenta, aunque parezca mentira, nos da un poco de cosa colgarlo aquí por toda la cara, pero se lo enviáremos muy gustosamente al que nos lo pida, jeje.
Repetimos: lo de la pasta es para aquellos que no saben qué regalar o que no les importe regalar dinero. Y el regalo, además, no es obligatorio, que ya sabemos que muchos estáis pelaos.

COCO

Uno de los visitantes del blog (Alejandro López Lara) nos ha mandado estos dibujillos de Coco, el perro más dibujado de la historia. Como vemos que el tema del alojamiento del can ha suscitado cierta preocupación, hemos decidido comunicaros la feliz noticia: Coco ha encontrado un hogar para el verano gracias a Juan, el hermano de Simón. Se va al campo 52 días (claro). Lo que no sabemos es si se querrá volver con nosotros después de semejantes vacaciones...

miércoles, 18 de abril de 2007

SE HAN CONDENADO

Bueno, se han condenado. Como sabéis, Paula y Simón han decidido hacer el sacrificio último y unirse hasta que la muerte (o un sospechoso accidente doméstico) los separe.

La cultura occidental en la que vivimos define la palabra boda como “una fiesta que celebra la unión religiosa o civil de dos personas por amor o conveniencia económica”. Esta misma esplendorosa cultura recomienda que los invitados a tal evento (sabéis quienes sois, así que no miréis para otro lado), a cambio de ponerse las botas y en un gesto de buena voluntad, hagan regalos a la pareja para ayudarlos en el comienzo de su nueva vida. Y aquí es donde quería yo llegar.

Los regalos de boda que pone a nuestra disposición la moderna sociedad de consumo suelen ser de lo más variado: lavadoras, vajillas, cuadros, tickets descuento para terapias de pareja o abonos durante cinco años para abogados expertos en divorcios y separación de bienes… Todo lo cual está muy bien, pero resulta por completo inadecuado para el caso que nos ocupa.

¿Y por qué, os preguntaréis? Una posible explicación podría ser que los contrayentes renuncian a complicarse la vida, y que tan solo con teneros en su boda será regalo suficiente para recordaros el resto de sus años en común… Pero no. O que han decidido dejarlo todo tras la ceremonia y retirarse al Himalaya a meditar durante el resto de sus días, con sonidito de momento All-Bran de fondo… Pero tampoco (aunque sospecho que lo del Himalaya no le disgustaría mucho a Simón, pero por razones menos espirituales). No, la realidad tiene bastante poco que ver con el espiritualismo y el altruismo, y aunque el escribiente vaya a quedar por los suelos cuando revele qué es lo que verdaderamente quieren Paula y Simón, en ciertos momentos de la vida se impone el pragmatismo por encima de cualquier otra consideración.

Porque lo cierto es que lo que quieren es dinero (insertar aquí sonido de sorpresa horrorizada por parte del público asistente). Pues sí, lo dicho, dinero. ¿Qué pasa? ¿Vosotros no?

Las razones por las que piden tan vulgar regalo no tienen nada que ver con deudas de juego (si no se les diera bien el póquer, no jugarían), ni con el desastroso negocio que emprendió Simón con la mafia rusa (recordad, si la policía os visita, nunca le habéis visto con un cargamento de AK-47s). La primera de estas razones es que entre los dos suman tal cantidad de cosas (material de escalada, música, material de escalada, libros, material de escalada, muebles varios, material de escalada…), que si a eso se le añaden regalos físicos, tendrían que irse a vivir al mismísimo Monasterio de El Escorial para que les cupiera todo. El dinero, sin embargo, no ocupa lugar (sobre todo si va directo al banco). La segunda razón os va a doler un poco más, así que tomad aire, memorizad las palabras “qué cabrones”, y continuad leyendo poco a poco, parando cuantas veces creáis necesarias para repetirlas en voz alta. Haré todo lo posible por explicarlo de manera suave:

Simón es funcionario (insertar aquí chiste preferido sobre número de desayunos diarios), concretamente, profesor de secundaria, y Paula es autónoma. Y van a aprovechar sus posiciones profesionales para largarse a Suramérica durante ¡52 días! Como se puede comprobar, tiempo libre tienen. Y también tienen una ruta maravillosa que deja en bragas los Diarios de Motocicleta. Pero no tienen pasta (para un viaje así, ¿quién la tiene?), y aquí es donde entráis vosotros, oh, queridos invitados a la boda. Si sois capaces de encontrar en vuestro corazón la suficiente buena fe para regalarles dinero; si sois capaces de encontrar en vuestros bolsillos suficiente dinero para regalarles unos kilómetros más por la Región de los Lagos o por la Patagonia y si sois capaces de encontrar en vuestro cerebro suficiente autocontrol para dejar de leer esto con cara de asco, seréis recordados por Paula y Simón el resto de su vida como la gente que consiguió que, al menos, los primeros 52 días de su matrimonio fueran idílicos.

Aunque, pensándolo bien, ¿por qué tanta cara de horror? Si sabéis que todo son facilidades: nada de compras, nada de indecisiones, nada de dudas sobre si les gustará vuestro regalo, si estaréis repitiendo el de alguna otra persona, sobre si lo tendrán ya… No tenéis más que soltar los billetes. Les gusta vuestro dinero, no hay forma de hacerlo mal, los novios son gente educada y no les importa qué clase de billetes sean. ¿De 20 euros? Les gustan. ¿De 50? También les causan placer. ¿De 100? ¿Quizás incluso de 200? Si no tenéis cambio no pasa nada, nadie le tiene ninguna manía a los Bin Laden. ¿Esas 40 libras esterlinas del fin de semana que pasasteis en Londres y que sabéis que nunca vais a volver a cambiar? Son bienvenidas. ¿Esos 1.000 yenes que os trajo vuestro primo el yuppie de su viaje de negocios a Tokio, y que ni siquiera sabéis cuanto es? También se aceptan, y de paso os dirán a cuánto está el cambio…

Y que no me venga nadie diciendo que es un regalo muy poco personal, porque pensarán en todos y cada uno de vosotros cada vez que extiendan vuestros billetes en Suramérica para pagar comida, gasolina o alcoholes incomprensibles, para conseguir algo más de comodidad a la hora de pasar la noche o para comprar unos días más de estancia, para llegar un poco más allá.

De todas maneras ¿qué clase de regalo de bodas consideráis personal? ¿Un microondas? Mi hermano me regaló un rallador de queso por mi último cumpleaños ¿creéis que pienso en él cada vez que rallo una zanahoria? Además, yo el queso lo compro rallado de todas maneras.

¿Querríais que pasara eso con vuestros regalos?

Pues si aflojáis la mosca, eso no ocurrirá.

Mauro Fernández de Bobadilla (el hermano de la novia)
Madrid, Marzo, 2007

P.S.: Y si andáis cortos de pasta, seguro que no os importará cuidar de Coco durante un par de meses…

martes, 17 de abril de 2007

VIAJE. PRIMERA PARTE: ARGENTINA (VÍA CHILE)


Madrid – Santiago de Chile – Villa La Angostura

Partimos el 18 de junio desde Barajas hacia Santiago de Chile. Una vez allí, tiraremos en autobús (13 horas aprox.) para Villa La Angostura (Argentina), al norte de Bariloche y a orillas del Lago Nahuel Huapi, donde nos quedaremos 9 días tranquilamente, durmiendo en Chez Marianne y paseando por la zona, antes de emprender nuestro viaje al Sur.

La idea es recorrer Argentina en coche desde la zona de la Región de los Lagos hasta el Parque de los Glaciares. Si el tiempo y la nieve lo permiten, por la Ruta 40; si no, ¡por donde podamos!

Villa La Angostura – El Bolsón

La segunda parada será en El Bolsón, a 190 km de Villa La Angostura. Del 28 al 1 de julio deambularemos por este pueblo (“excelente cerveza”, dice la guía) y sus alrededores, y nos quedaremos en una de las cabañas “La Montaña”.

El Bolsón – Trevelin

Unos 184 km al sur de El Bolson está Trevelin, antiguo asentamiento galés, cercano a la zona en la que vivieron los célebres forajidos Butch Cassidy y Sundance Kid. Aquí dormiremos unos días en Casaverde Hostal (de la red de albergues juveniles), cogiendo fuerzas para continuar nuestro viaje hacia El Calafate, en busca del frío y de la temporada baja. Estamos aún a 1378 km de este punto. Ni idea de lo que nos espera por el camino, que puede estar cerrado por la nieve en varios lugares o lleno de socavones en otros, o las dos cosas a la vez, pues unos trechos son de asfalto y otros de lo que allí llaman “ripio” (o sea, carriles de tierra).

Trevelin - No se sabe muy bien... A partir de aquí, todo es posible. Lo que es seguro es que pararemos unos días en El Chaltén antes de llegar a El Calafate, y que acamparemos con la tienda de campaña por algún lago que otro... Pero no hemos querido planificar más, para no cerrarnos puertas. Vamos contando con la temporada baja, que significa que los sitios estarán medio vacíos y, por lo tanto, con un hueco para nosotros... Aunque también es posible que, precisamente por ir en pleno invierno, muchos hostales, etc., estén directamente cerrados... ¡Ya nos enteraremos!

Pase lo que pase, el 23 de julio estaremos de vuelta en Santiago de Chile, para coger el avión a Honduras...

VIAJE. SEGUNDA PARTE: UTILA (HONDURAS)

La segunda parte de nuestro viaje ocupa menos sitio por dos cosas principalmente: una, que estaremos menos días (ooooh...) y dos, que pensamos movernos bastante poco; más bien lo imprescindible.

Una vez aterricemos en Tegucigalpa, cruzaremos Honduras a toda velocidad para plantarnos en Utila, la más pequeña de las Islas de la Bahía y uno de los sitios más baratos del mundo para sacarse el título de buceo o PADI(descontando el billete de avión, claro).

Pasaremos unas dos semanas haciendo vida isleña: pescando, buceando, remando, bañándonos, leyendo al solecito y esquivando reptiles con un mojito en la mano. Nuestra base de operaciones:
el Mango Inn, y entremedio, ¿por qué no?, un par de días por aquí.

Con mucha pena (y suponemos que con ganas de volver, en el fondo) desharemos el camino (Utila-Tegucigalpa-Santiago de Chile-Madrid-Jerez) y llegaremos muy morenitos, justo a tiempo para asistir a la boda de Esperanza y Luis, jejejeje... l'amour...